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19 mar 2026
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Aquí tenemos una nueva publicación de Gem Awards diseñada para transportarnos a través del tiempo, desde la pantalla del cine en 1985 hasta el mueble arcade que hoy tienes entre manos, culminando con el encuentro mágico en Barcelona.
Hay momentos en los que el tiempo parece detenerse, y conocer a Christopher Lloyd en Barcelona, justo cuando celebramos el 40 aniversario de Regreso al Futuro, ha sido sin duda uno de esos momentos. No se trata solo de conocer a un actor, es encontrarse con el hombre que dio vida a la curiosidad y la aventura científica para toda una generación mediante el personaje Emmett Brown. Este encuentro fue la chispa final para presentar un nuevo proyecto: la recreación física del universo de Robert Zemeckis en formato arcade.

El proceso de fabricación no fue simple, fue una labor de arqueología cinematográfica, buscando las mejores combinaciones artísticas posibles para nuestro “experimento científico”. Cada rincón de la máquina responde a un elemento icónico de la saga. Por un lado, tenemos en su lateral las ilustraciones de la propaganda “Save The Clock Tower”, rindiendo homenaje al clímax de la película, con el rayo golpeando la torre del reloj y un Marty McFly que parece saltar fuera del mueble.
Por otro lado, el panel de control con sus colores naranjas por parte de la botonera y los joysticks están directamente inspirados en el Hoverboard (el patín volador) de Regreso al Futuro II. Los colores rosa y verde neón evocan inmediatamente la estética futurista que imaginamos en los 80.

Sin embargo, la parte más especial y técnica de la máquina se encuentra en su base. Cris Arcades se inspiró profundamente en el baúl de transporte de plutonio que Doc Brown "toma prestado" de los libios al principio de la película. En la película, este baúl es de un amarillo industrial chillón, diseñado para advertir del peligro radiactivo. Cris Arcades replicó esa sensación de "equipo científico de alto riesgo" en la puerta inferior de la arcade. Incluyendo etiquetas de advertencia de "Radioactive III" y el mensaje "Plutonium Handle With Care".
No podíamos olvidarnos del mítico Condensador de Fluzo, situado detrás de una pequeña ventana, donde se puede ver el corazón de la máquina. El condensador de fluzo iluminado, el componente que hace posible el viaje en el tiempo cuando se alcanzan las 88 millas por hora.

La película nos enseñó que "el futuro es lo que uno hace de él". Para Cris Arcades, el futuro ha sido construir esta pieza de coleccionista y tener la oportunidad de compartirla, de alguna manera, con el propio Doc Brown. Está arcade no solo ejecuta juegos clásicos como los títulos de Back to the Future para sistemas retro; es una cápsula del tiempo que mantiene viva la magia de una película que, 40 años después, sigue haciéndonos mirar al cielo esperando ver un DeLorean volador.

¡A dónde vamos, no necesitamos carreteras!
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